8 expresidentes de Costa Rica emitieron un comunicado conjunto dirigido a la comunidad internacional, en el que defienden la solidez democrática del país y la labor del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
La declaración surge tras las manifestaciones del congresista estadounidense Mario Díaz-Balart, quien cuestionó el proceso para solicitar el levantamiento de la inmunidad del presidente Rodrigo Chaves.
Díaz-Balart expresó en su cuenta de X que la posible remoción de un mandatario a pocos meses de las elecciones mediante “mecanismos ambiguos” podría poner en riesgo la legitimidad democrática.
Sus comentarios generaron preocupación por la imagen del país en el exterior y motivaron la respuesta conjunta de los exmandatarios.
“Las preocupaciones desde el exterior no son las correctas”, afirman
Los expresidentes (Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón, José María Figueres, Miguel Ángel Rodríguez, Abel Pacheco, Laura Chinchilla, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado) señalaron que, si bien ellos mismos han expresado preocupación por ataques a las instituciones durante el actual gobierno, consideran que los cuestionamientos internacionales no entienden adecuadamente el marco jurídico costarricense.
En su comunicado explican que:
- La Constitución establece imparcialidad absoluta de las autoridades de gobierno en procesos electorales.
- El Presidente y los ministros solo pueden participar votando, y no pueden manifestar pertenencia partidaria ni incidir en la campaña.
- Estas reglas tienen 98 años de tradición y aplican por igual a todos los gobernantes.
Defensa firme del TSE
Los expresidentes recordaron que el TSE posee rango e independencia equiparable a los Poderes del Estado y tiene la competencia exclusiva para interpretar normas electorales.
Añaden que la solicitud del levantamiento de inmunidad al presidente Chaves se realiza conforme a lo establecido en el artículo 270 del Código Electoral, e incluye garantías rigurosas para evitar politización, entre ellas la posibilidad de descargos y una votación calificada.