El milagro no llegó»: Luego de tres días de una intensa cacería contra reloj en mar abierto, la Cruz Roja, apoyada por la desesperación de familiares y amigos, logró recuperar el cuerpo de la víctima succionada por una letal corriente de resaca. Mientras un sobreviviente vive para contarlo, el OIJ asume la dolorosa escena.
La esperanza de encontrarlo con vida se fue apagando con cada puesta de sol, y la noche de este lunes, la peor de las noticias se confirmó. La Cruz Roja Costarricense finalizó el operativo de búsqueda en el Pacífico Central tras reportar el hallazgo del cuerpo sin vida del hombre que había sido arrastrado por una violenta corriente en Playa Jacó el pasado viernes.
El reloj marcaba las 8:17 p.m. cuando los equipos de socorro, que se negaban a abandonar la zona, lograron ubicar los restos mortales, poniendo fin a 72 horas de pura agonía e incertidumbre para una familia que se mantenía en vigilia sobre la arena.
El contexto de la tragedia: Un segundo bastó
Para entender la magnitud de esta fatalidad, hay que retroceder al inicio del fin de semana. Según los reportes oficiales, la víctima disfrutaba del agua junto a otro hombre cuando, en cuestión de segundos, la dinámica del mar cambió. Ambos fueron emboscados por una corriente de resaca (conocida popularmente como «chiflón»), una trampa de agua que viaja desde la orilla hacia mar adentro con una fuerza imposible de vencer nadando en contra.
La reacción rápida de los presentes permitió arrebatarle una de las vidas al mar; el acompañante fue rescatado a tiempo y puesto a salvo. Sin embargo, el ahora fallecido desapareció bajo la espuma, perdiéndose en la inmensidad del océano.
El esfuerzo conjunto y el levantamiento
El operativo no fue exclusivo de las autoridades. Jorge Matamoros, Coordinador Operativo Regional de la Cruz Roja, detalló que la recuperación del cuerpo fue el resultado de «una intensa búsqueda que llevó tres días trabajando con personal de Cruz Roja Costarricense, familiares y amigos». El clamor de los allegados impulsó los patrullajes en lanchas, motos acuáticas y recorridos a pie hasta que el mar finalmente cedió.
Tras el hallazgo nocturno, la escena quedó blindada. El caso pasó inmediatamente a manos de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de la delegación de Garabito, quienes se encargaron de realizar el levantamiento oficial del cadáver para su traslado a la Morgue Judicial en San Joaquín de Flores, donde la autopsia confirmará la asfixia por sumersión como causa de muerte.