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Error ubicó epicentro de fuerte temblor a más de 100 kilómetros de su ubicación real: Ovsicori explica qué pasó


Un pequeño movimiento ocurrido en la Zona Sur prácticamente al mismo tiempo que el fuerte sismo de Coronado hizo que las ondas de ambos eventos se superpusieran y confundieran temporalmente al sistema automático del Ovsicori.

revisaron los registros, determinaron que el fuerte movimiento sentido en buena parte del Valle Central tuvo en realidad su epicentro cerca de Coronado.

El evento principal ocurrió aproximadamente a la 1:37 a. m., tuvo una magnitud de 5,0 y fue localizado a unos ocho kilómetros al noreste de San Isidro de Coronado, con una profundidad cercana a los 11 kilómetros.

Apenas unos tres minutos después se produjo otro movimiento importante, esta vez de magnitud 4,5, también en las cercanías de Coronado.

Pero ¿cómo pudo el sistema ubicar inicialmente el epicentro a cientos de kilómetros de distancia?

Dos sismos separados por apenas 17 segundos

La clave está en lo ocurrido inmediatamente antes del temblor de Coronado.

A la 1:36:59 a. m. se registró un pequeño sismo de magnitud cercana a 3,0 en las cercanías de Pérez Zeledón, en la Zona Sur del país.

Fue un movimiento de poca intensidad y prácticamente imperceptible para la mayoría de las personas.

Sin embargo, los instrumentos sísmicos sí comenzaron a detectarlo.

Solamente 17 segundos después, aproximadamente a la 1:37:16 a. m., ocurrió el fuerte temblor cuyo verdadero epicentro estaba en la zona de Coronado.

Es decir, cuando las estaciones todavía estaban recibiendo y procesando las ondas generadas por el pequeño movimiento de la Zona Sur, comenzaron a recibir las producidas por el evento mucho más fuerte ocurrido en el Valle Central.

Las ondas de los dos temblores se mezclaron

Esa extraordinaria cercanía temporal provocó lo que puede describirse como un “cruce de ondas”.

Las señales provenientes de ambos eventos llegaron prácticamente de manera simultánea a diferentes estaciones de la red sísmica.

El sistema automático recibió entonces información correspondiente a dos terremotos distintos como si estuviera analizando un solo evento, lo que alteró el cálculo preliminar de su ubicación.

Como consecuencia, el algoritmo generó una primera solución que relacionaba el fuerte movimiento con la Zona Sur, donde segundos antes efectivamente había ocurrido otro sismo.

No significa, por tanto, que los sensores hayan registrado un temblor inexistente en esa región. Sí hubo un sismo en la Zona Sur; el problema fue que ocurrió prácticamente al mismo tiempo que el de Coronado y las señales de ambos eventos se superpusieron durante el procesamiento automático.

¿Por qué se publica información automática?

Los sistemas automáticos están diseñados para ofrecer información apenas segundos o minutos después de producirse un sismo.

Su principal ventaja es la velocidad.

Sin embargo, esa primera localización es preliminar y posteriormente debe ser revisada por especialistas, quienes analizan las señales de las diferentes estaciones, separan los eventos y recalculan parámetros como magnitud, profundidad y epicentro.

Precisamente esa revisión permitió establecer que el fuerte temblor sentido por gran parte de la población no provenía de la Zona Sur, sino de Coronado.

Por eso pueden existir diferencias entre los primeros datos que aparecen inmediatamente después de un sismo y los parámetros oficiales publicados posteriormente.

La ubicación inicial podía resultar creíble para el sistema

Existe además otro factor que ayuda a entender por qué el algoritmo se inclinó inicialmente hacia la Zona Sur.

De acuerdo con la explicación del Ovsicori, su red posee una sensibilidad particularmente alta en el Pacífico y la Zona Sur, debido a la necesidad de vigilar los movimientos asociados al proceso de subducción de las placas tectónicas.

Esto permite detectar incluso movimientos pequeños en esa región.

En esta ocasión ocurrió una combinación excepcional: un pequeño sismo en el sur, un fuerte temblor en Coronado apenas 17 segundos después y las ondas de ambos eventos viajando simultáneamente por la red de estaciones.

El resultado fue una localización automática equivocada que desplazó inicialmente el epicentro muchísimos kilómetros respecto de su ubicación real.

Una vez que los sismólogos revisaron manualmente la información, lograron separar ambos eventos y establecer qué había ocurrido realmente durante una madrugada en la que dos puntos muy diferentes del territorio nacional se movieron con apenas segundos de diferencia.