El pasaporte costarricense se encuentra entre los documentos más cotizados en el mercado ilegal y podría alcanzar un precio de hasta $10 mil, según alertó Yorkssan Carvajal Aguila, jefe de la Oficina Central Nacional (OCN) de Interpol en San José.
El funcionario señaló que el precio de estos documentos varía según el país emisor, las restricciones migratorias asociadas y el uso que pretenda darle la persona interesada.
El costarricense es uno de los más cotizados porque, obviamente, muchos países no nos piden visa y no hay tantas trabas en las fronteras”, explicó Carvajal.
De acuerdo con el jefe policial, el monto pagado por un pasaporte en el mercado clandestino podría ir desde los $1.000 hasta los $10 mil.
Podemos hablar de que un pasaporte puede valer $1.000, $5 mil o $10 mil. Depende de cada caso, de quién lo esté requiriendo y también de la calidad y el uso que se le vaya a dar”, agregó.
Delincuentes buscanevadir controles
Los pasaportes obtenidos o alterados de forma ilegal pueden ser utilizados por personas que intentan ocultar su verdadera identidad, cruzar fronteras o evadir alertas emitidas por autoridades internacionales.
Sin embargo, Carvajal aclaró que Interpol no basa sus investigaciones únicamente del documento, porque este puede ser falso, robado o adulterado.
“Interpol no trabaja con los números de los pasaportes porque pueden ser falsos y existiría la posibilidad de que no detectáramos a la persona que realmente buscamos”, indicó.
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Las pesquisas se realizan principalmente mediante el nombre, los apellidos y la fecha de nacimiento. Con esos datos, el sistema compara los registros existentes para ubicar coincidencias y avanzar con la identificación.
“Una vez que el sistema comienza a buscar cuántas personas existen en el mundo con esas características, iniciamos el trabajo para determinar dónde podemos dar positivo con la persona que queremos localizar”, detalló.
Datos biométricos refuerzan identificación
Además de la información personal, Interpol cuenta con herramientas biométricas que permiten detectar anomalías e incluso perfiles de ADN.
Estos mecanismos dificultan que una persona requerida por la justicia pueda evitar su identificación únicamente mediante el uso de un documento falso.
“También hay temas biométricos de huellas y comparaciones que podríamos hacer hasta de ADN en los sistemas de Interpol”, señaló Carvajal.
La Oficina Central Nacional se encuentra conectada con los sistemas migratorios costarricenses.
Por esa razón, toda persona que ingrese o salga legalmente del territorio nacional es consultada en las bases de datos internacionales.
“Cualquier persona que pase una frontera de forma legal inmediatamente va a ser consultada en todos los sistemas de Interpol, no solo en Costa Rica, sino a nivel mundial”, afirmó.
Estas revisiones permiten detectar alertas emitidas por cualquiera de los 196 países miembros de la organización y ubicar a personas investigadas o requeridas por la justicia internacional.